Construido a fines de la década de 1920 a 1.211 metros sobre el nivel del mar, el Castillo de Mandl es uno de los activos más singulares del mercado inmobiliario argentino.
Diez hectáreas parquizadas en el Valle de Punilla. Vistas panorámicas a las sierras. Una arquitectura que no se replica.
La propiedad se desarrolla en tres plantas con ambientes de gran altura, chimeneas originales, pisos de mármol y detalles de época perfectamente conservados. Incluye casa principal, casa de huéspedes, caballerizas, bodega y piscina panorámica con acceso por puente de piedra.
Su historia la precede: fue residencia de Fritz Mandl, uno de los hombres más ricos del mundo en su época. Hoy funciona como hotel boutique y se ofrece como oportunidad de uso residencial privado, hotelero o de desarrollo turístico de alta gama.
Un activo con valor patrimonial, histórico y arquitectónico difícil de encontrar en un solo lugar.